¿Sirve de algo enviar notas de prensa?

Creemos en el poder de la comunicación

Cada vez son más los clientes y también las agencias que se hacen esta pregunta: ¿Sirve de algo enviar notas de prensa?

El envío indiscriminado (o poco discriminado) de notas de prensa es un procedimiento que se ha empleado, con más o menos éxito, desde finales del siglo pasado y, sobre todo, desde inicios del presente, cuando el crecimiento de Internet y el auge de los medios digitales permitía, con un sólo envío masivo, que una nota de prensa apareciese, casi igual que como había sido redactada por la empresa o la agencia, en multitud de medios.


La técnica era muy parecida a la empleada por los spammers, los que realizan envíos de spam y se apoyaba en la estadística: si se enviaban miles de correos, aunque sólo un uno o un dos por ciento resultasen efectivo, se conseguían decenas, cuando no cientos de impresiones. La nota de prensa, además, era un buen mecanismo para dar a conocer las novedades de las empresas a los periodistas por primera vez, siendo necesario después, en teoría, complementar el trabajo de envío de la nota de prensa con llamadas personalizadas.


La realidad es que desde hace ya unos años (en concreto, desde el 2008) la efectividad de las notas de prensa es cada vez menor, aunque sigan siendo una herramienta todavía imprescindible de la comunicación corporativa. La falta de efectividad se basa en tres razones, fundamentalmente. La primera, que la crisis ha reducido tanto el número de medios de comunicación como el de periodistas que trabajan en esos medios, de manera que el número de receptores potenciales ha disminuido y, en consecuencia, cada redactor recibe al día más notas de prensa; al tener que discriminar entre más, es más difícil que antes que una publicación que no sea exclusiva o llamativa vea la luz; en la misma linea, los medios tradicionales como los periódicos han perdido páginas o han desaparecido, siendo menos los medios disponibles para publicar informaciones. En segundo lugar, los medios digitales han comenzado a darse cuenta (aunque esta tendencia aún avanza muy despacio) de que el publicar contenido similar al que publican otros medios similares provoca que el lector no sea capaz de diferenciar un medio de otro y, por lo tanto, no se genere fidelidad hacia ninguno; por ello, cada vez más, los medios digitales prefieren crear sus propias informaciones a replicar la de otros. Y en tercer lugar, las agencias de noticias (EFE, Europa Press,…) grandes correas de transmisión de las notas de prensa, han comenzado a cobrar, en algunos casos, por la aceptación de las mismas, de manera que a muchas agencias no les sale a cuenta ofrecerles su contenido.


Hay un cuarto punto, sin embargo, que a caso sea el más importante y el más preocupante para los profesionales de la comunicación: y es el que dice que los clientes han comenzado a percibir que la aparición en medios mediante notas de prensa no les proporciona ningún plus de visibilidad ni de conocimiento por parte de los periodistas quienes, en el mejor de los casos (es decir, en el caso de que la información les interese), «fusilan» la nota de prensa sin saber muy bien sobre qué están escribiendo. Muchos clientes se quejan, además, de que las llamadas que las agencias prometían hacer tras cada envío de prensa no se llevaban, en realidad, a cabo, de manera que la relación de la agencia con los periodistas (y, por lo tanto, de los clientes de la agencia con los periodistas) era cada vez más distante. La causa de esto último, de nuevo, hay que buscarla en la crisis que ha llevado a muchas agencias a recortar personal impidiendo a los profesionales cumplir con todas las tareas comprometidas con los clientes al tener que atender, en el mismo horario, a muchas más empresas.


¿Solución? Desde Comunicación y Más creemos que la Nota de Prensa, como servicio básico, todavía tiene recorrido; eso sí, siempre y cuando contenga información (no publicidad) importante, se haya segmentado bien los periodistas a quienes se va a enviar y se apoye después con una transmisión de la información más personal, sea vía email, vía telefónica o mediante encuentros personales.


Este tipo de comunicación básico es, sí, más costoso en tiempo y en medios, pero también es, hoy por hoy, el único efectivo. La otra opción, la de continuar spameando a los periodistas, sólo consigue, a la larga, tener una mala relación con esos periodistas y, para las empresas/clientes, apariciones en los medios que no les aportarán nada ni a nivel comercial ni de reconocimiento de marca. El resultado último es la pérdida de confianza de las empresa sen las agencias y en sus servicios, es decir, en su utilidad como profesionales.


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